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La alquimia es una creencia vinculada a la transmutación de la materia. Es considerada como un prototipo de ciencia (de la cual surgió la química) o bien como una disciplina filosófica que ronda el misterio y la magia de la transmutación de las formas.

Considerando la alquimia como un proceso de transformación, de paso de un estado a otro a partir de procesos, podemos relacionar nuestra propia experiencia, como seres relacionales, a esta transformación.

Nuestra realidad psicológica, nuestra manera de vivir cada dìa puede ser vista como una construcción social que, como la alquimia, va transformándose y creando realidades de acuerdo con las ùltimas configuraciones predominantes que incluimos en nuestra percepciòn del dìa a dìa. Por ejemplo, los pensamientos que tenemos el dìa de hoy, pueden definir nuestros comportamientos y el modo de vivir  los pasos que vienen a continuación. Y si queremos cambios? Un punto de partida puede ser preguntarnos:

Cómo vivimos nuestro día a día?

Relacionandonos con experiencias internas y externas, vamos configurando nuestro modo de sentir y vivir la cotidianidad, y como si llevaramos puestos unos «lentes de percepción» (con los cuales observamos y percibimos nuestra realidad), vamos creando apreciaciones positivas o negativas que influyen en nuestros comportamientos, en nuestra manera de sentir, de emocionarnos, de pensar y relacionarnos.

Como en la alquimia. Podemos elegir aventurarnos en la transmutación de las formas. De nuestras formas. 

Podemos explorar este mundo equilibrando componentes, reconociendo nuestras cualidades de auto-sanaciòn y explorando con atención nuestra propia experiencia para transformarla y avanzar hacia un mayor Autocuidado.

Cómo comenzamos?

La propuesta de esta entrada en un sencillo ejercicio de atención.

Comenzamos por el lenguaje. 

Por el verbo.

Por la forma.

Por el modo en que nos creamos a nosotros mismos día a día.

Preguntemos: ¿Cómo es el modo en que me relaciono conmigo mismo/a?

Haz cambiado.... Eso espero.

Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.” ~ Ludwig Wittgenstein (1889-1951)